Memoria · Fe · Triana
Historia de la Hermandad
La historia de la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen del Puente de Triana está unida a la devoción marinera, a la vida cotidiana del barrio y a uno de sus lugares más reconocibles: el Altozano, junto al puente que enlaza Sevilla y Triana.

Una devoción arraigada
Una historia que nace junto al río
Antes de la constitución canónica de la Hermandad, la veneración a la Virgen del Carmen ya formaba parte de la memoria popular trianera.
La Virgen junto al Puente de Barcas
Las referencias históricas sitúan el culto a la pintura de la Virgen del Carmen junto al antiguo Puente de Barcas, paso fundamental entre Sevilla y Triana. Durante la renovación del puente, la imagen recibió culto provisional en la capilla de los Humeros.
Regreso al Altozano
Con la construcción del actual Puente de Isabel II, la pintura regresó al entorno del Altozano. Allí continuó siendo punto de referencia para la devoción de vecinos, navegantes y viajeros.
Un traslado y el proyecto de una nueva capilla
La ampliación de los accesos al puente obligó a demoler la antigua capilla. La pintura fue acogida en la iglesia de Santa Ana mientras se proyectaba un nuevo espacio para la Virgen, encargado al arquitecto Aníbal González.
Constitución canónica de la Hermandad
En julio de 1928 quedó aprobada canónicamente la Hermandad. La nueva capilla se convirtió en sede de la devoción y en una pequeña referencia monumental del regionalismo sevillano, conocida popularmente como la «Capillita del Carmen».
Una pérdida documental
El incendio de la parroquia de la O durante 1936 destruyó documentación y archivos allí conservados, dificultando la reconstrucción de algunos episodios de los primeros años de la corporación.
La capilla, amenazada
Los proyectos de transformación del entorno del puente pusieron en riesgo la continuidad de la capilla. La movilización y el interés por conservar este símbolo de Triana contribuyeron a que permaneciera en su emplazamiento.
Restauración y recuperación
Durante la década de 1990 se llevaron a cabo actuaciones de restauración en la capilla, reforzando su presencia como lugar de culto y como parte del paisaje histórico del barrio.
La imagen escultórica vuelve a procesionar
La Hermandad incorporó una imagen escultórica de Nuestra Señora del Carmen, obra de Jesús Iglesias Montero, bendecida en julio de 2003. Desde entonces acompaña a la devoción de los trianeros en sus salidas procesionales.
La procesión fluvial
La recuperación de la procesión fluvial volvió a subrayar el vínculo histórico y espiritual de la Hermandad con el Guadalquivir, el río que ha marcado la identidad marinera de Triana.
